Cómo afrontar un trabajo de mucho desgaste físico
30 agosto, 2021

Cómo afrontar un trabajo de mucho desgaste físico

Algunos trabajos, por sus características, exigen un rendimiento físico alto de las personas que lo realizan. Por lo que, estos trabajadores se deben mantener siempre activos y bien alimentados, de forma que puedan afrontar el agotamiento laboral producto de sus labores.

El agotamiento laboral  es un tipo especial de estrés relacionado con el trabajo, un estado de agotamiento físico o emocional que también implica una ausencia de la sensación de logro y pérdida de la identidad personal. Incluso, algunos expertos confirman que puede incluir trastornos como la depresión.

Sigue leyendo, que te asesoraremos en todo lo que debes hacer para no caer en este tipo de agotamiento.

Síntomas de agotamiento laboral

Muchas personas no relacionan lo mal que se están sintiendo con su trabajo. Este suele ser un diagnóstico difícil de hacer. En ese caso, tenemos que comenzar por hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Te has vuelto cínico o crítico en el trabajo?
  • ¿Te arrastras al trabajo y tienes problemas para empezar?
  • ¿Te has vuelto irritable o impaciente con tus compañeros de trabajo, jefes o clientes?
  • ¿Te falta energía para tener una productividad constante?
  • ¿Te resulta difícil concentrarte?
  • ¿Tus logros no te dan satisfacción?
  • ¿Te sientes desilusionado con tu trabajo?
  • ¿Estás usando la comida, drogas o el alcohol para sentirte mejor o simplemente no sentir?
  • ¿Han cambiado tus hábitos de sueño?
  • ¿Estás preocupado por dolores de cabeza inexplicables, problemas estomacales o intestinales, u otras quejas físicas?

 

Si respondiste afirmativamente a cualquiera de estas, entonces es posible que estés experimentando agotamiento laboral.

Estrés psíquico

Este es parte del agotamiento laboral. Nuestro sistema nervioso se compone de células muy especializadas y del cerebro, que a pesar de representar tan solo un 2-3% de nuestro peso corporal total, este último, es el responsable del consumo de un 20% de la energía que extraemos de los alimentos. Sólo requiere para su funcionamiento básico dos sustancias: glucosa y oxígeno. Si el aporte de hidratos de carbono (que se transforman en glucosa) es insuficiente, el cuerpo obtiene la glucosa que necesita a partir de otros nutrientes como proteínas y grasas. Esto último no es conveniente ya que se altera el normal funcionamiento del cuerpo.

Así, en situaciones en las que existe un gran desgaste psíquico, como por ejemplo trabajos de responsabilidad y gestión, monótonos o repetitivos, o con muchas situaciones de estrés, no es preciso aumentar el aporte de calorías, pero si que se debe cuidar especialmente el aporte de determinados nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso; transmisión de impulsos, transporte de oxígeno a las células, etc. Estos nutrientes intervienen directamente en la concentración, la memoria, el rendimiento intelectual y el estado de ánimo y son: vitaminas del grupo B, la vitamina E o tocoferol, determinadas sales minerales (potasio, magnesio y zinc) y oligoelementos (litio, silicio, selenio y cromo).

Estrés físico

Si por el contrario, tu caso es que estás sintiendo agotamiento físico derivado de un trabajo de gran exigencia física, Traltur, servicios de trabajo de altura, uno de los tantos trabajos que implican una entrega física importante de parte de su equipo, te recomienda mantener una dieta con una buena cantidad calorías para compensar el gasto de energía que conlleva la actividad, además de ser equilibrada en nutrientes para evitar posibles carencias nutritivas.

Alimentos que no deben faltar en tu alimentación diaria

Todos los órganos y células de nuestro organismo necesitan de la energía y de las sustancias nutritivas que nos proporciona la alimentación cotidiana para poder llevar a cabo sus funciones correctamente, sobre todo cuando estamos sometidos a grandes desgates físicos o mucho estrés en nuestras actividades del día a día.

Por ejemplo,  en los trabajos de gran esfuerzo o estrés físico se debe cuidar el aporte de energía para no limitar la capacidad laboral ni comprometer la salud de la persona. Sin embargo, en los trabajos de gran estrés psíquico, a diferencia del estrés físico, la dieta no requiere cantidades suplementarias de energía, pero si es preciso un aporte suficiente de aquellos nutrientes que tienen que ver con un buen funcionamiento del sistema nervioso.

Veamos el tipo de dieta que debes seguir para evitar los síntomas del agotamiento laboral:

Primer plato

Una opción muy recomendad es una buena ensalada y/o un plato de verdura cocida combinada con arroz o pasta o patata o legumbre o bien como acompañamiento de los segundos platos; ya que estos alimentos aseguran un buen aporte de hidratos de carbono y parte de las vitaminas, minerales y fibra que el cuerpo necesita.

  • Se debe consumir un plato de arroz o pasta entre 1 y 2 veces por semana; tomando en cuenta que el arroz vaporizado concentra más vitaminas que el blanco. Además, sus granos una vez cocidos no tienden a formar grumos resultando agradable de comer y fácil de cocinar.
  • También se recomienda tomar legumbres entre dos y cuatro veces por semana. Combinando legumbres y cereales (garbanzos o lentejas o alubias con arroz, pasta o arroz con guisantes…), cereales y frutos secos (arroz con nueces), se obtienen platos muy completos y deliciosas, con proteínas de valor nutritivo semejante a las de la carne, el pescado o el huevo, que pueden emplearse en sustitución de los platos a base de alimentos de origen animal. Por ejemplo, la ensalada variada, lentejas con arroz, pan y fruta o lácteo sencillo, resulta una comida nutritiva y con un bajo aporte de proteínas y grasas saturadas.
  • Por su parte, las patatas pueden estar presentes a diario en la dieta, siempre combinadas con otros alimentos. Se pueden cocinar de mil maneras: al horno, asadas, al vapor, hervidas, en puré, en papillote y, ocasionalmente, fritas.
  • El pan es importante porque aporta un tipo de energía semejante a la del arroz, la pasta, la patata o la legumbre. Eso sí, en caso de que el primer plato se elabore a base de dichos alimentos, se debe prescindir de él o en cualquier caso moderar su consumo. Además que se recomienda consumir el pan integral por su alto contenido en fibra, vitaminas y minerales.

 Segundo plato

Se puede incluir carne o pescado y huevos, pudiendo tomar hasta 6 o 7 unidades por semana, si no existe contraindicación médica. Todos ellos, constituyen la fuente por excelencia de proteína de buena calidad, hierro fácilmente aprovechable por el organismo, zinc, fósforo, vitamina B12, piridoxina, niacina y tiamina. Todo sin olvidar que es importante vigilar la ingesta semanal de carne roja, ya que debe ser ocasional y moderada por su alta cantidad de grasas saturadas, colesterol y sodio que pueden afectar negativamente a nuestro sistema cardiovascular.

Postre

La fruta fresca es ideal y se recomienda consumir al menos 3 piezas al día y que una de ellas sea cítrica o rica en vitamina C, como el kiwi, melón, fresas…

Hay que aprovechar la fruta de temporada, más económica y sabrosa que la que no lo es. No obstante, como tanto las hortalizas como las frutas frescas tienen como principal objetivo el aporte de ciertas vitaminas, al incluir una de ellas en una misma comida, no se debe duplicar la ración. En este caso, se puede optar por un postre lácteo.

Lácteos

Dos vasos de leche contienen el calcio necesario para el mantenimiento de los huesos, por lo que en su defecto, debemos alimento de elección es el queso, el yogur u otra leche fermentada similar.

Grasas de condimentación

La más recomendada es el aceite de oliva, aunque también podemos utilizar  los aceites de semillas (girasol, maíz, soja), todos ellos ricos en grasas insaturadas cardioprotectoras. En el caso de la mantequilla y la margarina, es preferible que las consuma en crudo, ya que se digieren mejor.

Líquidos

Es necesario ingerir líquidos suficientes para compensar las pérdidas que se producen por sudor, heces y orina principalmente, sobre todo si el esfuerzo físico es intenso o muy intenso y en temporadas o condiciones de trabajo en las que se pasa mucho calor.

Esto porque cuando consumimos suficiente líquido, nuestro organismo se mantiene bien hidratado y nos aporta numerosos beneficios para nuestra salud como:

  • Mejora el tránsito intestinal
  • Mantiene la piel hidratada y la elasticidad de los huesos
  • Reduce el riesgo de infecciones de orina y de piedras en el riñón, así como de alteraciones respiratorias.

La bebida más recomendable es el agua, pero también se pueden tomar infusiones suaves, caldos, sopas, zumos y otros.

Vitaminas y minerales

El consumo de vitaminas y minerales es muy importante para nuestro desarrollo intelectual, por lo que si tenemos un consumo bajo de los mismos, puede traernos carencias específicas sobre nuestro rendimiento físico e intelectual:

  • La deficiencia en hierro se relaciona con alteraciones en el funcionamiento del cerebro, en específico, en la capacidad de concentración y la memoria.
  • La falta de magnesio nos vuelve susceptibles al estrés.
  • La escasez de tiamina es causa de depresión, irritabilidad, falta de concentración y memoria.
  • Una deficiencia ligera de niacina puede ser causa de depresión.
  • La falta de piridoxina puede causar irritabilidad y depresión.
  • Con poca B12 se producen alteraciones en el sistema nervioso.

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