Diez consejos para el cuidado bucal del recién nacido
6 mayo, 2021

Diez consejos para el cuidado bucal del recién nacido

El embarazo es una de las etapas más emocionantes e ilusionantes en la vida de una pareja o en la de una mujer, pero también puede ser una etapa de dudas, preocupaciones e inseguridades respecto a la llegada y los cuidados que la salud y el bienestar del bebé necesita. Y dentro de estas inquietudes son quizás las relacionadas con la dentición y el cuidado bucal las que más interés despiertan, siendo numerosas las consultas que sobre este tema se realizan cada día. Así, si vosotros no tenéis un dentista de confianza, nosotros os recomendamos que recurráis a la Clínica dental Mesiodens, y es que esta es una de las clínicas de referencia en nuestro país, donde su equipo profesional multidisciplinar altamente cualificado se ha fijado como objetivo ofrecer los mejores tratamientos, servicios y el mejor asesoramiento a todos y cada uno de sus pacientes.

A la vista de todas estas dudas, vamos a señalar una serie de afirmaciones o respuestas que puedan actuar como una guía útil para los padres:

  • La lactancia, ya sea materna o a través de biberón, es una etapa importantísima en el bebé puesto que además de proporcionarle la alimentación necesaria, favorece mediante la succión, el correcto crecimiento, desarrollo y formación de la boca.
  • La leche materna contiene una elevada presencia de anticuerpos importantes para la defensa del organismo del recién nacido.
  • El uso del chupete más allá de los 18-24 meses de edad debe limitarse, puesto que su hábito puede llegar a ocasionar maloclusiones o malas mordidas e incluso una alteración en la posición de la lengua.
  • La alimentación de la madre durante el embarazo es muy importante para una buena formación de los dientes de leche del bebé. Estudios clínicos muestran que los bebes prematuros y/o con bajo peso al nacer, tienen más probabilidades de presentar alteraciones del esmalte que los nacidos a término.
  • Los dientes primarios o de leche comienzan a formarse a partir de la sexta semana de embarazo y suelen erupcionar en la boca del bebé entre los 6 y 12 meses. Por lo general, los primeros dientes en salir son los incisivos frontales inferiores, luego los superiores, y así hasta finalizar esta dentición, hecho que suele suceder en torno a los 3 años de edad.
  • Uno de los signos de que el bebé comienza con la primera dentición es que alrededor de los 3 meses el bebé puede presentar molestias en su boca presentando unas encías inflamadas y sensibles, por lo que el bebé tiende a meterse las manos en la boca, a la vez que su temperatura corporal puede aumentar ligeramente presentando algunas décimas de fiebre, presenta una mayor cantidad de saliva, babean más de lo habitual, etc. Los padres pueden ayudar a aliviar este malestar del bebé proporcionándole un ligero masaje en sus encías con los dedos limpios, proporcionándole un anillo de dentición sólido o una gasa o paño limpio húmedo.
  • La limpieza de la boca del recién nacido debe iniciarse ya antes de la aparición de los primeros dientes, para ello uno de los métodos más utilizados es envolver un dedo con una gasa limpia y pasarla una vez al día por las encías del bebé, así como por su lengua y paladar, para con este proceso limpiar y eliminar cualquier resto de leche o papilla que haya podido quedar depositada en las mucosas de la boca, a la vez que se inicia a los más pequeños en el indispensable hábito de la higiene bucal.
  • Es conveniente planificar la primera visita al odontopediatra cuando le salga el primer diente y al cumplir el primer año.
  • La higiene bucal con un cepillo dental infantil comenzará alrededor del primer año, intentando que se desarrolle como un juego. No es necesario, ni recomendable que se utilice ningún tipo de dentífrico.
  • Con el fin de evitar transmitir al bebé cualquier tipo de bacterias o virus, se evitará probar su comida, soplar los alimentos, limpiar con la boca chupetes, biberones…

Las fases del parto

El parto es un proceso fisiológico en el que la mujer finaliza su gestación o embarazo a término y que culmina con el nacimiento del bebé. Este proceso natural se divide en cuatro fases, el borramiento y dilatación del cuello uterino, el descenso, el nacimiento del bebé y el alumbramiento de la placenta. Según la Organización Mundial de la Salud, se considera que un parto está activo cuando a las contracciones regulares se le suma una dilatación del cuello uterino de 5 centímetros.

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