Embarazadas: Ojo con los consejos de abuelas y enterados
27 agosto, 2019

Embarazadas: Ojo con los consejos de abuelas y enterados

Cuando una mujer se queda embarazada comienzan a entrarle dudas sobre un millón de cosas y empieza a buscar información de todo tipo en internet sobre todas ellas, antiguamente esta posibilidad no existía. Igualmente no había tanta información y conocimiento sobre muchos temas, es por ello que hoy en día sufrimos las consecuencias de ello y no queremos que se vuelva a repetir con nuestros hijos.

No cabe duda de que cualquier persona quiere lo mejor para su hijo, y cuando una mujer se queda embarazada comienza a recibir consejos de todo tipo de cómo debería hacer las cosas con su bebé, ya sea referente al porteo, sobre la lactancia, si dejarlo llorar o no, el colecho y la cuna, qué darle y cuándo comenzar con la alimentación sólida….cantidad de consejos, la mayoría de ellos no pedidos que llegan para sumergir a los padres en un mar de dudas.

Al final, las personas que estamos alrededor de una pareja que espera un hijo deberíamos entender que es algo privado, íntimo y personal en lo que nadie deberíamos meternos, desde luego no sin que nos pregunten o consulten. Aun así se oye de todo, es difícil abstraerse, suerte que hoy en día existe mucha información en la red y contamos con grandes expertos en pediatría muy bien formados que nos pueden orientar desde el conocimiento actualizado a día de hoy.

Son muchas las abuelas que consideran que su experiencia debe marcar el criterio de los futuros padres inexpertos, algo que debería quedarles claro que no es así, las cosas han cambiado mucho, los conocimientos han avanzado y aumentado muchísimo en la materia, antes apenas se tenía información de muchísimas cosas y por suerte ahora se hacen las cosas diferentes. Son muchas las abuelas que se ofenden cuando descubren que sus consejos vienen a perjudicar más que otra cosa y que lo que se hacía antes estaba mal hecho y como consecuencia de ello hoy en día ese hijo suyo que hoy es adulto sufre alguna consecuencia de ello, o simplemente las cosas se pueden hacer mucho mejor. Es como decir que antiguamente se daba a luz sin epidural, muy bien, es lo que había, pero gracias a Dios hoy en día esto no es así, existen métodos paliativos del dolor, no es necesario sufrir y pasar por un trance semejante porque antes no se pudiera hacer de otro modo. Antiguamente la tasa de mortalidad de parturientas y recién nacidos era altísimo porque no superaban el parto, hoy en día esas cifras son casi inexistentes gracias a los avances.

Un tema bastante controvertido es el tema de la alimentación. Antiguamente se complementaba desde muy pequeñitos la lactancia con la alimentación sólida, pero esto se debía a muchos motivos que hoy en día no tienen sentido. Bien porque la madre tenía poca leche o el niño no se alimentaba lo suficiente con ella, bien porque no había tanta variedad y de tan buena calidad leche artificial, bien simplemente por desconocimiento, a los niños se les daba todo tipo de alimentos sólidos sin ningún tipo de criterio, conocimiento sobre las consecuencias de ello, ni pauta. Hoy en día se sabe que no es recomendable hacer esto por lo menos hasta los 6 meses de edad, y será solo a partir de entonces cuando deba hacerse siguiendo las pautas del pediatra que nos guiará durante todo el proceso de crecimiento del bebé. De no ser así nos advierten de que exponemos a los niños a desarrollar diferentes intolerancias alimentarias. Hoy en día son muchos los niños y los adultos que las sufren, de este dato nos informa Ramón Ventura desde su Farmacia en Barcelona donde están especializados a realizar test de intolerancias alimenticias.

Hoy en día hay un alto porcentaje de intolerancias alimentarias identificadas en niños

Otro tema peliagudo es el tema del porteo y de si dejar llorar a los niños a no. Antiguamente, y hoy en día se sigue defendiendo desde algún sector, que una vez que el bebé está alimentado y aseado, si sigue llorando y no está enfermo, hay que dejarlo llorar para evitar que se “mal acostumbren” y que nos tengan dominados. La realidad es que el bebé pasa de un entorno que conoce y en el que se siente protegido durante 9 meses a uno completamente distinto. El bebé no sabe comunicarse de otro forma que no sea llorando, además son criaturas que necesitan de contacto físico, de calor humano, les horroriza sentirse solos, y dejarles llorar lo que puede provocar son traumas, desapego con los padres incluso complicaciones respiratorias. Está claro que no podemos estar encima del bebé todo el rato, que tenemos que hacer cosas en casa, tenemos nuestras propias necesidades, tenemos que asearnos y movernos por aquí y allá, pero lo que no podemos utilizar como argumento para no atender al bebé es que lo vamos a “mal acostumbrar”, es mucho mejor, aunque nos cueste horas de sueño, cogerlo en brazos e intentar calmarlo. Al principio nos costará, porque somos novatos, tanto nosotros como ellos en eso de relacionarnos y establecer un código de comunicación, pero al final lo lograremos.

En definitiva, consejos e información hay muchos, nos rodean por doquier, pero no debemos dejarnos llevar por aquello de “en mis tiempos se hacía así”, “yo te crié así y has salido muy bien”, “ahora hay muchas normas”, “antes nos apañábamos sin tanto médico”… Debemos confiar en nuestros instintos y en el consejo de los profesionales, de otro modo nos volveremos locos si hacemos caso a todo lo que nos dicen. Y no solamente locos, cuando desoímos a quienes nos aconsejan sin pedirlo se enfadan, nos hacen sentir mal, desagradecidos e incluso muchas abuelas ignoran nuestros criterios a la hora de la crianza y cuando nos damos la vuelta imponen su criterio y hacen lo que quieren. Esto no se debe permitir, hay que dejar bien claro las pautas de crianza y que el criterio debe ser único y respetado por todos los que participen del cuidado de los pequeños, de lo contrario, si no conseguimos ese consenso, de nada servirán los esfuerzos de los padres.

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