Sal marina y sal común…
7 marzo, 2022

Sal marina y sal común…

La sal lleva siendo importante para el ser humano desde tiempos pretéritos, para empezar, como nos comentan los expertos de humanesguilleneurosal.com hay que definir las diferencias entre los dos tipos de sal que hay, la común y la marina, pues no todo el mundo lo tiene claro…

La sal común

Es un químico, que se obtiene después de refinar la sal marina. El denominado cloruro de sodio, tiene además una serie de químicos para su blanqueo, así como flúor y desecantes.

La sal marina (sin refinar)

Obtenida directamente del mar, procediendo a evaporar naturalmente el agua y tiene muchos minerales y oligoelementos, así como mucho yodo biológico, que ayuda a una buena salud para el organismo.

La sal marina contiene más de 80 elementos fundamentales para la salud del ser humano. Estos se eliminan en el proceso de industrialización donde se produce la sal refinada, que es mala para la salud.

En ese proceso, se elimina el azufre, calcio, magnesio y demás elementos. Un lavado que se hace para blanquear el producto y que hace que se pierda buena parte de sus vitales elementos.

Una vez se refina, se enriquece con aditivos químicos para evitar que se formen cálculos, pero no van a ser naturales, por lo que terminan siendo perjudiciales para la salud.

Cuando se encuentran en elevadas cantidades, la sal común lo que hace es producir una sensación de lo más desagradable por su concentración, mientras que una piedra de sal marina puede incluso gustar al paladar.

La sal común no es de ayuda para nuestra salud, debido a que tiene mucho sodio, que ayuda a que se produzca la hipertensión, así como la retención de líquidos, algo que no sucede con la sal marina, lo que hace posible que los hipertensos puedan utilizarla con moderación y mediante la supervisión del médico, puesto que tiene menor contenido en sodio.

El cloruro sódico es una amenaza para el cuerpo, por lo que pone a funcionar una serie de mecanismos para la defensa que generan un gran gasto de recursos y energía, vamos a verlos.

Retención de líquidos

Mecanismo más importante que se pone en marcha es la hidratación, usando el plasma. Cada gramo de cloruro se contrarresta demandando que se consuma veintitrés veces el peso en agua intracelular.

El producto que resulta se elimina como sustancia tóxica por los riñones Estos solo pueden excretar de 5 a 7 gramos diarios. Si se consumen de 12 a 20 lo que sucede es que queda una cantidad no se expulsa y queda en retención en el cuerpo, lo que ocasiona la denominada retención de líquidos. Esto hace que aumente el peso y haya más exigencia para los órganos, que tienen un trabajo extra.

Obesidad y la celulitis

Cuando el cloruro de sodio no se expulsa por vía renal queda vagando, lo que hace que el cuerpo produzca células de grasa para encapsularlo. Así el organismo aísla el material tóxico que en ese momento no se puede evacuar, esperando el que puede eliminar de manera definitiva.

Lo que hace el cuerpo es formar un tejido de carácter esponjoso que es depositado en la zona más profunda de la piel y que termina originando sobrepeso y celulitis.

Cristalización y esclerosis

Hay que saber que las moléculas de cloruro de sodio que no se eliminan por los riñones ni se aíslan en tejido graso, obligan al desarrollo de un tercer mecanismo para la supervivencia, la cristalización.

En dicho proceso, tenemos que ser conscientes de que se le van uniendo aminoácidos de origen animal que lo que hacen es terminar dando lugar a la formación de cristales de ácido úrico. Todo lo que no logra expulsar el cuerpo terminará provocando enfermedades.

Hay otros cristales que terminan recombinándose y que lo que hacen es ayudar a que se formen cálculos y arenillas. Otra de las variantes podemos encontrarla en las paredes de las arterias y las venas, desembocando en esclerosos.

Aunque la cristalización en origen es un mecanismo para la protección y de emergencia que tiene el cuerpo para la defensa de la calidad de las células y su buen funcionamiento, la cronicidad de la misma lo que hace es envenenar al propio sistema, pues un exceso de cristales no lo puede evacuar el cuerpo y se producen dolencias crónicas.

Debido a ello, es necesario prestar atención a la cantidad de sal que podemos consumir en el hogar y siempre que podamos, experimentar con nuevas recetas en la que se incluya la sal marina sin refinar. Con toda seguridad, las costumbres y hábitos van a ir cambiando y serán más sanos para las personas.

 

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