Todo lo que tienes que saber sobre la huella hídrica
6 mayo, 2021

Todo lo que tienes que saber sobre la huella hídrica

1.385 metros cúbicos, el equivalente a media piscina olímpica, es la huella hídrica anual de media que genera cada persona, es decir, la cantidad de agua dulce que ha hecho falta para que pueda alimentarse, vestirse, trasladarse de un sitio a otro y realizar todas las actividades de su vida diaria.

Así, todos los bienes que empleamos en nuestro día a día consumen, de forma directa e indirecta, un determinado volumen de agua en su proceso de producción y consumo y esto es lo que en términos de sostenibilidad se denomina huella hídrica. Indicador medioambiental gracias al cual se puede medir el impacto humano en los recursos hídricos del planeta, que hoy en día se han vuelto tan valiosos como escasos.

¿Qué es la huella hídrica?

El concepto de huella hídrica nació en el año 2002 de la mano del profesor Arjen Hoekstra, de la Universidad de Twente (Holanda) y desde entonces han surgido diferentes iniciativas, entre las que los expertos en software de Q-bo.org nos recuerdan la de la Water Footprint Network (WFN) o la de la ISO 14046, empujando el concepto de huella hídrica hacia múltiples direcciones distintas.

No obstante, se entiende que la huella hídrica de un individuo, comunidad o negocio, es el volumen total de agua dulce utilizada para producir los bienes y servicios consumidos por el individuo o comunidad o producidos por la empresa. Siendo que, el uso del agua se mide en términos de volúmenes de agua consumidos (evaporados o incorporados a un producto) y / o contaminados por unidad de tiempo.

Justamente, dicha variable nació con el fin de obtener información valiosa sobre el consumo real de agua y los usos que hacemos de ésta, desde las fuentes superficiales y subterráneas pasando por toda la cadena de producción y distribución hasta llegar al producto final. De esta forma, se puede calcular el impacto que generamos al usar, por ejemplo,  una hoja de papel (10 litros), comer una naranja (50 litros), preparar una taza de café (140 litros) o llevar un pantalón vaquero (10.000 litros).

La huella hídrica es un indicador esencial en el cálculo de la sostenibilidad del uso de los recursos naturales por parte del hombre. De hecho, la WFN considera la huella hídrica como un indicador global de la apropiación de los recursos de agua dulce.

¿Cómo se calcula la huella hídrica?

Una huella hídrica se puede calcular para un producto en particular, para cualquier grupo bien definido de consumidores (por ejemplo, un individuo, familia, pueblo, ciudad, provincia, estado o nación) o productores (por ejemplo, una organización pública, la empresa privada o un sector económico). Así obtenemos dos conceptos importantes:

  • El consumo directo para la fabricación de un producto que incluye el agua utilizada y/o contaminada durante el proceso de fabricación y el agua incorporada en el propio producto como ingrediente.
  • El consumo indirecto que corresponde a toda el agua necesaria para producir las diferentes materias primas utilizadas en el proceso (productos de la cadena de suministro).

En este sentido, la huella hídrica se puede expresar en función del tipo de agua que se considere, las cuales se han clasificado según su color:

  • Huella Hídrica verde: es la relacionada con el agua de lluvia incorporada en el producto, por ejemplo, en el caso de los productos agrícolas.
  • Huella Hídrica azul: está relacionada con el uso consuntivo de agua dulce (superficial o subterránea) evaporada, incorporada en el producto, devuelta a otra cuenca o devuelta en un periodo distinto del de extracción.
  • Huella Hídrica gris: relacionada con la calidad del agua y su posible contaminación debido a los vertidos en un determinado proceso. Se trata de una medida de la disminución en la capacidad de los ríos o lagos de asimilar capacidad de asimilar contaminantes

Dimensiones de la huella hídrica

Como dijimos anteriormente, la huella hídrica es un indicador que contribuye a la evaluación y mejora de la sostenibilidad de las actividades de las empresas. Esto porque permite evaluar todas las actividades relacionadas con el uso de agua en las mismas.

Igualmente, este análisis se complementa con la evaluación de otros indicadores como la huella de carbono para poder obtener análisis global de la sostenibilidad de las actividades.

La huella hídrica es un indicador geográficamente explícito que muestra no sólo los volúmenes de uso del agua y la contaminación, sino también su localización. Además, tiene una dimensión temporal, por lo que se calcula con datos recogidos en un período de tiempo concreto, generalmente anuales.

La huella hídrica en España

Cada país posee una huella hídrica diferente en función de la cantidad de bienes y servicios que es capaz de generar y consumir, del grado de disponibilidad del recurso y de su calidad.

Por ejemplo, a nivel mundial China, India y Estados Unidos son los países con mayor huella hídrica pues acaparan el 38% del consumo de agua. En Estados Unidos la huella hídrica per cápita al año se sitúa en 2.842 m3, el equivalente a un gasto diario de 7.786 litros por persona y día y con los que se podría llenar una piscina olímpica. Por su parte, la huella de China se sitúa en 1.071 m3 anuales per cápita, o lo que es lo mismo, 2.934 litros al día por persona. Mientras que en la India, donde la huella hídrica asciende a los 1.089 m3 anuales y 3.000 litros por persona y día, el principal problema se encuentra en la sobreexplotación de sus aguas subterráneas y la tendencia es que empeore con la escasez de lluvias y la deforestación.

En el caso de España, sucede que es el país más árido de la Unión Europea, ocupando el segundo puesto, por detrás de Portugal, del país con mayor huella hídrica de Europa con 2.461 metros cúbicos por habitante al año; el equivalente a gastar 6.700 litros por persona y día. Además, que la agricultura española requiere un gasto del 80% de agua, teniendo en cuenta la huella hídrica azul y verde.

Ignasi Servià, consultor experto en temas estratégicos y territoriales de regadíos en iAgua indica que  pese a que “la agricultura (producción de alimentos) es el sector que usa una mayor cantidad de agua (un 70%), más del 99% se transpira, y vuelve directamente a la atmósfera” . Además, “si se apuesta por una agricultura eficiente y altamente tecnificada la huella hídrica se reduce considerablemente, por ejemplo, gastando sólo 31 litros para producir una manzana frente a los 69 litros si se cultiva siguiendo un proceso tradicional”.

Principales huellas hídricas de bienes y servicios

Ya sabemos que la huella hídrica posee  una dimensión espacial y temporal, es decir, se puede saber la huella hídrica de cada región, de cada empresa o planta industrial durante un período de tiempo, el cual suele ser anual.

Así, el incremento de población en los próximos años supondrá tener que aumentar en un 50% la producción de alimentos para 2030, con el consecuente conflicto que puede ocasionar en otros sectores, como la industria, y en general, con la disponibilidad y abastecimiento del agua dulce en todo el planeta. Por esto mismo, se hace tan necesario conocer el impacto de la huella hídrica en:

  • La alimentación: Los cereales, la carne y la leche son los alimentos que más agua requieren en su proceso de producción; ya que la producción de un litro de leche necesita 1.000 litros de agua, mientras que un kilo de arroz 3.400 litros, un kilo de maíz 900 litros, un kilo de trigo 1.300 litros y un kilo de carne de vacuno 16.000 litros.
  • La ropa y el calzado: La huella hídrica en la producción textil es también una de las más elevadas. Por ejemplo, para lograr un kilo algodón se requieren cerca de 10.000 litros, por lo tanto, para la fabricación de una camiseta de algodón de unos 250 g se necesitan 2.500 litros, para un pantalón vaquero unos 10.000 litros, para unas zapatillas deportivas 4.400 litros y un solo bastoncillo de algodón necesita 4 litros.

¿Qué podemos hacer para reducir la huella hídrica?

Después de ver los datos que arroja para un futuro las mediciones de la huella hídrica, como consumidores nos preocupará saber que podemos hacer para disminuir un poco este efecto. Por lo que te contamos que puedes:

  • Consumir productos de proximidad. Solo basta con fijarse en el etiquetado para saber la procedencia de estos productos o prendas.
  • Reducir el consumo de determinados alimentos más demandantes de agua, como son la carne o los procesados y potenciar el consumo de frutas y verduras.
  • Realizar una compra responsable para evitar el desperdicio alimentario.
  • Practicar la economía circular para reducir el consumo al alargar la vida útil de los productos que utilizamos.
  • Reusar y reciclar.
  • Concienciar sobre un uso responsable del agua en nuestro día a día, por ejemplo, podemos utilizar lavavajillas, en lugar de fregar a mano, reutilizar el agua de hervir alimentos para regar plantas, usar la lavadora completamente llena, dosificar el agua de la cisterna o emplear la ducha en lugar de la bañera para lavarnos.

 

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