Piscinas elevadas, una alternativa para disfrutar del verano sin hacer grandes obras

Tener una piscina en casa es una idea que muchas personas se plantean cuando empiezan a llegar los meses de calor, especialmente si disponen de un jardín, un patio o una terraza con espacio suficiente. Sin embargo, pensar en excavaciones, maquinaria, permisos, trabajos de construcción y semanas de obras puede hacer que descartemos rápidamente el proyecto. Las piscinas elevadas han ganado protagonismo precisamente porque plantean una forma diferente de incorporar una zona de baño al espacio exterior sin tener que recurrir necesariamente a una piscina tradicional enterrada.

Aunque durante mucho tiempo hemos relacionado las piscinas elevadas con modelos pequeños y desmontables que se colocaban durante unos meses, actualmente existen soluciones prefabricadas bastante diferentes. Podemos encontrar estructuras pensadas para permanecer instaladas durante la temporada de baño, con sistemas de filtración, revestimientos y diferentes dimensiones y acabados. Esto permite que la piscina deje de ser simplemente un elemento provisional y pueda integrarse mucho mejor dentro del jardín o del espacio exterior de una vivienda.

Eso no significa que podamos colocar cualquier piscina en cualquier sitio sin estudiar previamente las condiciones. El peso del agua es considerable y la superficie debe ser estable, resistente y adecuada para soportar la instalación. También necesitamos pensar en cuestiones como el acceso, el mantenimiento, las conexiones necesarias y la seguridad. La ventaja es que podemos plantearnos una piscina desde una perspectiva diferente, especialmente cuando realizar una excavación no resulta posible o simplemente no queremos afrontar una obra de esas características.

Una piscina elevada no es simplemente una piscina desmontable

Cuando escuchamos hablar de piscinas elevadas, es fácil imaginar los modelos desmontables que encontramos en muchas viviendas durante el verano. Sin embargo, dentro de esta categoría existen soluciones muy diferentes. Lo que tienen en común es que el vaso se sitúa por encima del nivel del terreno, en lugar de quedar completamente enterrado. A partir de ahí podemos encontrar diferencias importantes en materiales, dimensiones, estructura, revestimientos, sistemas de filtración y posibilidades de personalización.

Una de las principales diferencias respecto a una piscina de obra tradicional se encuentra precisamente en la instalación. Una piscina enterrada suele exigir preparar el proyecto, realizar una excavación y construir o colocar el vaso dentro del terreno. En cambio, determinados sistemas elevados pueden instalarse sobre una superficie previamente preparada y nivelada. Esto reduce considerablemente los trabajos relacionados con el terreno y puede resultar especialmente interesante en espacios donde una excavación sería complicada.

Uno de los aspectos más interesantes de estas piscinas es precisamente que amplían las posibilidades. Antes podíamos pensar que para tener una piscina necesitábamos necesariamente un jardín enorme donde entrara maquinaria y pudiera abrirse un gran hueco en el terreno. Hoy existen más alternativas y podemos estudiar cada espacio de manera individual. Evidentemente, no todos los patios o jardines serán adecuados, pero disponer de menos superficie ya no significa automáticamente tener que renunciar a la idea.

El terreno continúa siendo fundamental aunque no tengamos que excavar

Que una piscina pueda instalarse sin excavación no significa que podamos colocarla directamente en cualquier rincón del jardín. El agua pesa mucho y una piscina llena ejerce una carga considerable sobre la superficie que tiene debajo. Por este motivo, una de las primeras cuestiones que debemos valorar es si la zona elegida presenta unas condiciones adecuadas y si puede prepararse correctamente para conseguir una base estable y nivelada.

También debemos pensar en todo lo que existe alrededor. No solamente importa que la piscina quepa físicamente. Necesitamos espacio para entrar y salir con comodidad, realizar tareas de mantenimiento y acceder a los diferentes componentes de la instalación cuando sea necesario. Además, la ubicación puede influir considerablemente en nuestra experiencia. Una zona que recibe varias horas de sol, por ejemplo, puede resultar muy diferente de otra situada permanentemente a la sombra o debajo de árboles que dejan caer hojas continuamente.

En patios y especialmente en terrazas, la precaución debe ser todavía mayor. No deberíamos asumir que una superficie puede soportar una piscina simplemente porque existe espacio suficiente para colocarla. La resistencia estructural debe valorarse antes de instalar grandes volúmenes de agua sobre una construcción. Cuando tengamos dudas sobre la capacidad de una terraza, forjado u otra estructura, lo razonable es recurrir a un profesional cualificado que pueda estudiar el caso concreto.

La instalación puede simplificarse considerablemente

Una de las razones por las que las piscinas elevadas resultan interesantes es la posibilidad de reducir algunos de los trabajos asociados a una piscina enterrada. Al evitar la excavación en determinados modelos, desaparece una de las fases más importantes de una obra convencional. Aun así, sigue siendo necesario preparar correctamente el espacio, nivelar la superficie y montar la estructura siguiendo las características del sistema elegido.

De acuerdo con Piscinas Elevadas Prefabricadas, sus modelos elevados se instalan sobre una superficie preparada y nivelada, sin necesidad de realizar una excavación. El proceso contempla la preparación del terreno, el montaje de la estructura y, posteriormente, la puesta en marcha, además de incorporar los elementos necesarios para su funcionamiento, como el sistema de filtración. Esto ayuda a entender que hablar de una piscina sin grandes obras no significa simplemente colocar un recipiente y llenarlo de agua, ya que detrás continúa existiendo una preparación destinada a conseguir una instalación estable y funcional.

Esta diferencia puede ser decisiva cuando comparamos alternativas. Una piscina de obra requiere un proceso diferente, que normalmente incluye excavación, construcción de la estructura, instalación de conducciones, revestimientos y acabados. No podemos decir que una opción sea siempre mejor que otra, porque dependerá del terreno, del presupuesto, del espacio disponible y del resultado que busquemos. Lo interesante es conocer las diferencias antes de tomar una decisión basándonos únicamente en la apariencia final.

El tamaño debe elegirse pensando en cómo vamos a utilizarla

Es bastante tentador intentar instalar la piscina más grande que permita nuestro jardín, pero no siempre es la mejor decisión. Una piscina necesita convivir con el resto del espacio exterior y debemos dejar suficiente superficie para movernos cómodamente alrededor. Si ocupamos prácticamente todo el jardín, podemos terminar perdiendo una zona que antes utilizábamos para comer, descansar, jugar o simplemente disfrutar al aire libre.

Antes de escoger unas dimensiones concretas, podemos preguntarnos quién utilizará habitualmente la piscina y para qué. Una pareja que busca principalmente refrescarse durante el verano puede tener necesidades muy diferentes de las de una familia con varios niños. También cambia mucho la situación si queremos disponer de espacio para nadar o si buscamos fundamentalmente una zona donde entrar al agua, relajarnos y combatir las temperaturas elevadas.

Entre las cuestiones que merece la pena estudiar antes de elegir una piscina se encuentran el espacio real disponible a su alrededor, el número aproximado de personas que la utilizarán habitualmente y las características de la superficie donde queremos instalarla. También conviene valorar el acceso al sistema de filtración y a otros componentes, la proximidad de las conexiones que pueda necesitar la instalación, la facilidad para entrar y salir del agua y el espacio que queremos conservar para otros usos del jardín.

Dedicar tiempo a estas preguntas puede evitarnos elegir únicamente por tamaño o apariencia. Una piscina más pequeña, pero bien integrada, puede terminar resultando mucho más cómoda que otra demasiado grande para el espacio disponible.

El mantenimiento sigue siendo necesario

Instalar una piscina elevada no nos libra del mantenimiento. Una vez llena, debemos prestar atención al estado del agua y al correcto funcionamiento de la filtración, además de retirar hojas, insectos y otros residuos que puedan acumularse. El nivel de atención dependerá del tipo de piscina, su tamaño, el sistema utilizado y la frecuencia con la que la usemos, pero ninguna instalación con agua destinada al baño debería tratarse como algo de lo que podemos olvidarnos durante semanas.

La normativa española establece criterios técnico-sanitarios para diferentes tipos de piscinas y distingue entre instalaciones de uso público y privado. El Real Decreto 742/2013 señala que su finalidad es proteger la salud frente a posibles riesgos físicos, químicos o microbiológicos derivados del uso de piscinas y establece diferentes exigencias dependiendo de la categoría de la instalación. En una vivienda particular, además, debemos tener en cuenta las normas autonómicas o municipales que puedan resultar aplicables a nuestro caso.

También podemos facilitar bastante el mantenimiento mediante pequeños hábitos. Cubrir la piscina cuando corresponda puede ayudar a reducir la entrada de suciedad, mientras que retirar hojas antes de que terminen acumulándose evita que tengamos que enfrentarnos posteriormente a una limpieza mayor. Lo importante es asumir desde el principio que disfrutar de una piscina también implica cuidarla. El objetivo no es convertirnos en especialistas, sino conocer las tareas básicas que requiere nuestro modelo y realizarlas con regularidad.

La seguridad debe pensarse desde el primer momento

Una piscina puede convertirse rápidamente en uno de los lugares favoritos de una casa durante el verano, pero también introduce un riesgo que no debemos minimizar. La presencia de niños hace especialmente importante controlar el acceso al agua y mantener una supervisión adecuada. Que una piscina sea elevada tampoco significa automáticamente que resulte inaccesible, ya que puede contar con escaleras, plataformas u otros elementos que permitan llegar fácilmente al vaso.

El Código Técnico de la Edificación contempla específicamente la seguridad frente al riesgo de ahogamiento y establece medidas destinadas a limitar determinados riesgos mediante elementos que restrinjan el acceso en las piscinas incluidas en su ámbito de aplicación. Más allá de las obligaciones concretas que correspondan a cada instalación, la idea que debemos quedarnos es sencilla. La seguridad no debería añadirse después de instalar la piscina, sino formar parte de la planificación desde el comienzo.

También debemos prestar atención al entorno inmediato. Las superficies mojadas pueden resultar resbaladizas, los objetos abandonados alrededor pueden provocar tropiezos y una escalera mal colocada puede convertirse en un problema. Mantener el espacio ordenado y explicar unas normas básicas de uso a quienes utilizan la piscina son decisiones sencillas. Cuando hablamos de niños pequeños, ninguna barrera o dispositivo sustituye la vigilancia directa de una persona adulta.

Integrar la piscina puede transformar completamente el jardín

Una piscina elevada ocupa un volumen visible y, por tanto, su apariencia influye bastante en el conjunto del jardín. Esto puede parecer inicialmente una desventaja frente a una piscina enterrada, pero también ofrece posibilidades interesantes. Existen acabados exteriores diferentes y podemos trabajar el espacio que la rodea para conseguir que la instalación parezca realmente una parte del jardín y no un elemento colocado de manera improvisada.

Podemos jugar con pavimentos, zonas de descanso, vegetación, iluminación exterior y pequeños elementos decorativos, siempre teniendo en cuenta que el acceso técnico debe continuar siendo posible. Una tarima o una plataforma correctamente diseñada puede modificar mucho la percepción de una piscina elevada, igual que unas plantas bien situadas pueden ayudar a integrarla visualmente. No necesitamos llenar todo el jardín de decoración. A veces mantener una distribución sencilla produce un resultado mucho más agradable.

Además, merece la pena pensar en el jardín durante todo el año y no únicamente durante julio y agosto. La piscina seguirá ocupando un espacio cuando no la utilicemos, especialmente si hablamos de una instalación diseñada para permanecer montada. Por eso conviene imaginar cómo se verá durante los meses fríos y cómo convivirá con el resto de elementos exteriores. Diseñar pensando únicamente en el verano puede hacer que después nos encontremos con una distribución poco práctica durante buena parte del año.

Elegir bien significa pensar más allá del primer verano

La ilusión de estrenar una piscina puede hacer que centremos toda nuestra atención en el momento de la instalación, pero deberíamos pensar también en los años siguientes. El mantenimiento, la conservación de la estructura, los componentes que puedan necesitar sustitución y el uso que realmente vamos a darle son aspectos importantes. Una piscina que encaja bien en nuestra vivienda debería seguir siendo práctica cuando desaparezca la novedad inicial.

También merece la pena comparar las diferentes alternativas disponibles. Una piscina elevada puede ser interesante cuando queremos evitar una excavación o buscamos una instalación diferente a una piscina enterrada, mientras que una piscina de obra ofrece otras posibilidades de integración y personalización. Incluso dentro de los sistemas prefabricados encontramos diferencias importantes. Por eso resulta más útil partir de nuestras necesidades que enamorarnos directamente de una fotografía y tratar después de adaptar nuestro espacio a ella.

Disfrutar de una piscina en casa ya no implica necesariamente afrontar el mismo tipo de proyecto en todas las viviendas. Las soluciones elevadas amplían las posibilidades y pueden adaptarse a determinados jardines y patios donde una piscina enterrada no resulta conveniente. Aun así, debemos estudiar el terreno, el espacio, el mantenimiento, la seguridad y las características de cada instalación antes de decidir. Si hacemos esa planificación correctamente, podemos conseguir algo mucho más importante que una piscina bonita para una fotografía, un espacio cómodo y funcional que realmente podamos disfrutar cuando llegue el verano.

 

Facebook
X
WhatsApp

Articulos relacionados

No se pierda ninguna noticia importante. Suscríbase a nuestro boletín.

Blusas para todo tipo de contextos

Una de las claves para sacarle partido a nuestro estilismo es tener un buen fondo de armario. Una vez que tenemos esta parte resulta nos será mucho más sencillo que

La pizarra gana terreno en la construcción

La situación política en España puede no ser la más propicia para desarrollar una actitud de orgullo sobre nuestro país, pero tampoco podemos echar el resto con golpes dirigidos a

Los niños necesitan leer

Leer es una llave perfecta de información, cultura y también para la fantasía. La lectura es importante para los niños y les es se suma ayuda cuando estudian y contar

Scroll al inicio

Únase a nuestra lista de correo

Recibe las últimas noticias, ofertas exclusivas y actualizaciones.