El caucho desgastado de los neumáticos se está reciclando en un sinfín de aplicaciones que van desde el suelo de los parques infantiles hasta los sistemas de aislamiento acústico de las viviendas. Un avance de la tecnología que nos hace la vida más cómoda, al tiempo que protege el medioambiente, poniendo en marcha un modelo rentable de economía circular.
La economía circular se basa en reducir el uso de los recursos naturales sobre la base de la reutilización, el reciclado y el reaprovechamiento. Dice Alicia Fernández del Viso, directora de ESG de Cellnex, al periódico El Mundo, que la economía circular ya no es una alternativa de política ambiental, sino una cuestión de supervivencia. No solo por la urgencia de cuidar el planeta, que se está poniendo en evidencia con los efectos del cambio climático que estamos notando estos últimos años, sino porque, como dice a este mismo periódico Marta Gómez Palenque, del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico: “la industria europea solo será competitiva si reduce su dependencia de productos externos”. De los hidrocarburos, de los que no somos productores, y de las materias primas, que debemos importar de otras partes del mundo.
El caucho es un ejemplo claro de lo que estamos viendo. Esta goma natural proviene de una resina que se obtiene de un árbol que crece en ambientes tropicales y que se llama Hevea brasiliensis. La materia prima hay que importarla de Asia o Sudamérica. La industria del reciclado del caucho permite reutilizar gran parte del caucho ya usado, por lo que se reduce la explotación de los recursos forestales, al tiempo, que como vamos a ver, se le dan multitud de aplicaciones.
¿Qué es el caucho?
El caucho es una sustancia lechosa que se obtiene de la savia de algunos árboles de la cuenca amazónica. Los nativos de estas tierras llamaban a estas plantas, el árbol que llora, “Cauuchu” y con este material, como señala la web HR Motor, se fabricaban zapatos y otros útiles.
Este material es elástico, impermeable, aislante y fácil de modelar. En el siglo XIX, Charles Goodyear inventa la vulcanización, un proceso con el cual, calentando el caucho con azufre, conseguía aumentar la resistencia y elasticidad de la goma. Siendo un paso decisivo para la fabricación de neumáticos.
El blog Fortaps explica que el látex del que se obtiene el caucho se sigue recolectando igual que hacían los indios del Amazonas. Haciendo una incisión en la corteza del árbol, colocando un tubo o canal en el corte, y dejando un recipiente debajo. Puesto que el árbol va soltando la resina gota a gota.
El caucho natural que se obtiene de las plantas no se puede utilizar directamente en la industria, ya que es un material inestable. Se ablanda y se vuelve pegajoso con el calor y se endurece en extremo con el frío. Por lo que antes es necesario estabilizarlo.
Para transformarlo en una goma, el látex se filtra y se mezcla con agua y diversos aditivos que mejoran su comportamiento. Entre ellos destaca el negro de carbón, un componente que aumenta la resistencia al desgaste y explica el característico color negro de muchos productos de caucho.
La fase decisiva del proceso es la vulcanización. Gracias a este procedimiento, la goma adquiere elasticidad, durabilidad y estabilidad frente a las variaciones de temperatura. El resultado es un material apto para fabricar neumáticos, juntas, suelas, piezas industriales y numerosos productos de uso cotidiano.
El proceso de transformación del caucho es costoso, por lo que la industria ha optado por fabricar caucho sintético derivado del petróleo.
Cómo se recicla el caucho.
El caucho es un polímero, bien natural o sintético, que se puede reciclar para fabricar caucho nuevo. Conservando gran parte de sus propiedades. Con esta acción se reduce el vertido de residuos industriales a la naturaleza. Si bien el caucho natural es un material orgánico, para su uso industrial ha sido procesado con productos químicos que son perjudiciales para el medioambiente. El reciclado del caucho protege el planeta.
La página web Eco Recycling Today indica que, en cuanto a los procesos de reciclado, los más utilizados en la actualidad son la molienda de residuos de caucho y la desvulcanización.
Uno de los sistemas más extendidos es el reciclaje mecánico. Este proceso consiste en triturar y moler los residuos hasta convertirlos en partículas de pequeño tamaño que pueden emplearse como materia prima en distintas aplicaciones industriales. Para ello se utilizan técnicas como la molienda criogénica, que congela previamente el caucho para facilitar su fragmentación, o la molienda convencional realizada a temperatura ambiente.
Otra alternativa es el reciclaje químico. En este caso, se aplican tratamientos capaces de modificar la estructura molecular del caucho. Entre ellos destaca la desvulcanización, que rompe parte de los enlaces formados durante la vulcanización y permite recuperar la elasticidad y otras propiedades originales. El resultado es un material reciclado de gran calidad que puede utilizarse de nuevo en la fabricación de neumáticos y diversos productos industriales.
También existe el reciclaje térmico, basado en técnicas como la pirólisis. Mediante el calentamiento del caucho en ausencia de oxígeno, los residuos se descomponen en otras sustancias aprovechables como aceites, gases y negro de humo. Estos subproductos pueden emplearse posteriormente en la producción de combustibles, cauchos sintéticos y otras materias primas industriales.
España no es un gran productor de caucho, sin embargo, tiene una industria de reciclado del caucho bastante consolidada que destina su producción a una gran cantidad de aplicaciones como las que vamos a ver a continuación.
El suelo de los parques infantiles es de caucho reciclado.
Los fabricantes de Alicia Llopis, una empresa de Alcoy que se dedica a fabricar ruedas de caucho y vulcanizados desde 1958, nos sorprenden cuando nos explican que los suelos de los actuales parques infantiles están construidos con losetas de caucho reciclado. Caucho que, en su gran mayoría, proviene de neumáticos usados de vehículos.
Un buen final para las ruedas desgastadas de nuestro coche. Que protejan a los niños cuando están jugando. Esos suelos esponjosos que vemos en parques infantiles, con frecuencia de colores vistosos, amortiguan los impactos de las carreras y caídas de los niños, impiden que se resbalen al correr y crean un entorno seguro en el que los padres estamos más tranquilos.
Entre los que tenemos cierta edad, todavía está en nuestra memoria, aquellos columpios y toboganes que estaban instalados sobre tierra o sobre cemento, que hacían que termináramos con las rodillas y los codos desollados. Llenos de costras. Los niños de hoy se lesionan menos cuando juegan.
Estos nuevos suelos de caucho reciclado son resistentes, duraderos y no se encharcan con el agua. Lo que permite que los parques infantiles estén secos incluso si ha llovido recientemente.
Elementos de seguridad vial.
La revista Tráfico y Seguridad Vial, editada por la Dirección General de Tráfico (DGT) nos explica cómo los bolardos, separadores de carril, topes de plazas de aparcamiento y otros elementos de seguridad vial están fabricados con caucho reciclado.
El caucho desempeña un papel cada vez más importante en la seguridad vial gracias a su capacidad para absorber impactos y reducir la gravedad de los accidentes. Sus propiedades elásticas permiten amortiguar parte de la energía generada durante una colisión, disminuyendo las lesiones que pueden sufrir conductores, motoristas y ciclistas al entrar en contacto con los elementos de protección de la carretera.
En los últimos años, se han desarrollado distintos sistemas de seguridad que incorporan caucho reciclado procedente de neumáticos fuera de uso. Algunos de ellos se instalan sobre los guardarraíles, mediante módulos prefabricados que mejoran la protección sin necesidad de sustituir toda la infraestructura. Estos dispositivos combinan elementos de absorción y guiado que ayudan a reducir la violencia del impacto y a reconducir la trayectoria del vehículo, minimizando las consecuencias del siniestro.
Una de las experiencias más interesantes se llevó a cabo en una carretera con elevada presencia de motoristas y ciclistas en La Rioja, donde se probó una barrera fabricada con caucho reciclado procedente de miles de neumáticos usados. Gracias a este sistema, además de incrementar la seguridad, se dio una segunda vida a materiales que de otro modo se habrían convertido en residuos.
Existen también soluciones que aprovechan íntegramente los guardarraíles ya instalados, incorporando piezas de caucho capaces de neutralizar gran parte de la energía cinética producida en una colisión. Estas iniciativas aportan una doble ventaja: mejoran la protección de los usuarios de la vía y contribuyen a la sostenibilidad ambiental mediante la reutilización de neumáticos. De este modo, el caucho se consolida como un material estratégico tanto para la seguridad vial como para la economía circular.
Aislante acústico.
El caucho reciclado es un poderoso aislante acústico. Y de hecho se está utilizando para aislar fábricas y cadenas de montaje o de envasado donde se genera una alta contaminación acústica en su interior, así como para bajar el ruido en carreteras y autovías con mucho tráfico.
La Agencia Iberoamericana para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología cuenta cómo una empresa de León plantea usar planchas de caucho reciclado para aislar las viviendas del ruido que llega de la calle.
Con este objetivo, esta empresa leonesa, especializada en reciclaje, desarrolló un proyecto de investigación orientado a aprovechar las propiedades acústicas del caucho para mejorar la insonorización de los edificios.
La materia prima empleada es la granalla de caucho, obtenida tras separar y procesar los distintos componentes de los neumáticos desgastados. Este material destaca por su capacidad para absorber vibraciones y amortiguar el ruido, lo que lo convierte en una alternativa interesante para reducir las molestias causadas por el tráfico o por la actividad de los vecinos.
La iniciativa surgió ante la previsión de que las normativas de construcción fueran cada vez más exigentes en materia de aislamiento acústico. El objetivo es incorporar planchas y elementos fabricados con caucho reciclado en diferentes partes de la estructura del edificio, especialmente entre plantas, para limitar la transmisión de sonidos y vibraciones.
Aunque el proyecto avanzó de forma significativa, su implantación dependía en gran medida de la evolución de la legislación y de la demanda del sector de la construcción. Aun así, sus impulsores confiaban en que el interés de los constructores y de los compradores por tener unas viviendas más silenciosas haga que prosperen alternativas como esta.
Como relleno del suelo en los campos de futbol.
Una aplicación que nos ha llamado la atención es la colocación de planchas de caucho reciclado bajo el césped de algunos campos de futbol.
El uso de losetas y planchas de caucho reciclado en el piso de instalaciones deportivas ya es bastante frecuente. Con esta medida se amortiguan los impactos del paso de los deportistas; al tiempo, que crean un espacio más blando que reduce los daños de las lesiones.
En campos de futbol y de rugby se utiliza colocándolos bajo el césped artificial y como cuenta la web sobre jardinería, Realturf reporta grandes beneficios a los deportistas.
En los campos de futbol, el caucho actúa como una capa amortiguadora capaz de absorber parte de la energía generada en caídas, saltos y choques. Esto reduce el impacto sobre músculos, rodillas y articulaciones, disminuyendo el riesgo de lesiones y sobrecargas. Por esta razón, muchos profesionales de la medicina deportiva recomiendan estas superficies para entrenamientos y procesos de recuperación.
Otra de sus ventajas es que facilita el deslizamiento de los jugadores sobre el terreno, reduciendo la aparición de rozaduras y quemaduras frecuentes en el uso del césped artificial. Estas planchas contribuyen a que el comportamiento del balón sea muy similar al que ofrece un campo de césped natural, garantizando un bote y una rodadura más regulares.
El caucho también mejora la comodidad del juego. Su resistencia a las condiciones meteorológicas, su capacidad aislante y su estabilidad a lo largo del tiempo lo convierten en un material idóneo para este tipo de instalaciones deportivas. Junto con la arena de sílice, ayuda a mantener las fibras del césped artificial en posición vertical, conservando la uniformidad del terreno y favoreciendo una experiencia de juego más cómoda y segura.
El caucho reciclado es un producto de la industria moderna. Que nos provee de productos que cubren nuestras necesidades, al tiempo que protege el planeta.

